¿Teatro?

«Para mí el teatro ha sido siempre y sigue siendo la terca custodia de una luz para los hombres; para los que lo hacen y para quienes lo presencian; para quienes lo escriben y quienes lo corporizan; los que lo pueblan de técnicas y de artes que sintetizan las tareas más nobles y bellas que los hombres han realizado. Estoy, en este tiempo, amándolo y contra él. No creo en el azar como motor de la vida, sino en su misterio. Y en todo sigo viendo causa de reverencia, invitación al asombro. El teatro presenta al hombre como es, angelical y homicida, tierno y cruel. Nunca ha sido el teatro ámbito de almibaradas visiones del hombre. Y cuando tal cosa ocurrió, sus cultores cayeron en el olvido. Permite ver a los hombres desde perspectivas que nunca ofrece la realidad; y nos enseña a descubrir y amar, precisamente, lo que la realidad oculta: a comprendernos y aceptarnos y también a cuestionarnos y no aceptarnos. Ése es el sentido de este oficio y es lo que da al oficiante una nobleza y una trascendencia que casi siempre ignora. El teatro es reserva de la vida, en gesto de aprecio y celebración de sí misma. Es el espacio de la dignidad del hombre».
.
(Juan Carlos Gené, 1928-2012). Escrito en el escenario.

.

«Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya».
.
(Eugène Ionesco, 1909-1994).

.

«El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma».
.
(Arthur Miller, 1915-2005).

.

«El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana».
.
(Federico García Lorca, 1898-1936).

.

«Ningún teatro podrá florecer sanamente mientras no haya una conexión umbilical entre lo que está sucediendo en el escenario y lo que está sucediendo en el mundo».
.
(Kenneth Tynan, 1927-1980).

.

«Podrías despreciar el privilegio de actuar, pero eso sería vergonzoso. La tribu te ha elegido para contar su historia. Eres el chamán-curador, eso es un narrador de cuentos, y creo que es importante que los actores valoren esto. Con mucha frecuencia los actores creen que lo principal son ellos, cuando lo principal es hacer que el público sea capaz de reconocerse en ti. Mientras más te distancies del público, menos poder tendrá tu actuación».
.
(Ben Kingsley, 1943- ).

.

«El teatro es un monstruo que ahoga tramposamente nuestra necesidad originaria con la costumbre, la repetición, las coartadas y la triste fatiga. El teatro se convierte simplemente en un trabajo, una familiaridad con un oficio que ha perdido su magia, su ethos, sus ideales. A la hora de cenar nos sentamos en la mesa. A la hora de dormir bostezamos. Cuando vemos un árbol, recogemos su fruta. El teatro sobrevive y nos hace sobrevivir envueltos en un sano fatalismo de indiferencia y tibieza. Sólo la revuelta nos puede proteger, una rebelión contra nosotros mismos, contra nuestros pequeños compromisos, contra nuestro impulso natural a escoger las soluciones conocidas y seguir el camino menos arduo. Lo que transforma el monstruo en una isla de libertad es el camino del rechazo, el trabajo anónimo e incorruptible, cada día, por años, años y años… No debemos nutrir aspiraciones ambiciosas. Debemos ser conscientes que somos sólo un granillo de arena en las entrañas del monstruo. Debemos ser arena, no aceite, en la máquina del mundo».

.
(Eugenio Barba, La Habana, 6 de febrero de 2002).
.

«El arte tiene un papel fundamental en esta guerra contra el pensamiento único, siempre que sea fuera de esas cuatro paredes que actúan de ataúd. Un megáfono grita “¡Dadá!” mientras espera a salir del inodoro con forma de virgen y convertirse en la escobilla que se le mete por el culo a los discípulos de Aneris. El surrealismo se pone un traje de buzo y lanza un misil de subrealidades oníricas contra el parlamento de lo aburrido y cotidiano. ¡Boom! El teatro callejero se quedó anclado en la pura representación recuperada por el capital. Necesitamos un nuevo teatro revolucionario que muestre la falsa realidad a la vez que la cambia. No basta con enseñar lo malo que es un banco: hay que destrozar la misma idea de capital dándole la vuelta. Los nuevos medios nos abren también nuevas posibilidades a ser exploradas… Inventemos y recuperemos nuevas artes al servicio del pueblo, la subversión, la diversión y las líneas de fuga caóticas».

(Tacticus Discordianorum).

.